jueves, 17 de noviembre de 2011

MIRADA DE UN INVERSOR DE BANCA PRIVADA

 
Joaquín Almasqué, presidente de Fondos, Iversiones y Finanazas, presenta un interesante análisis sobre las posibilidades de inversión en la actual coyuntura

Empezamos por describir la hipótesis de una virtual ficha-perfil de un inversor medio de Banca Privada de cualquier país del mundo:
- rasgo inversor: moderado/conservador.
- ahorros/cartera inversiones: 100.000/500.000€
- patrimonio inmobiliario –dos casas:- +-1,5M€
- cultura financiera: media / alta
- profesión: universitario/empresario/alto directivo
- casado con dos hijos
- edad: 45/55 años

Deducimos de todo ello que tiene, a su vez, a un Especialista Senior como tutor o Profesional de confianza en el área de la gestión integral de patrimonios; un Asesor Personal en el departamento de Bca Privada de un Banco; o bien, un Agente Financiero PREMIUM, con muchos años de profesión, amistad y relación familiar.
Este tablero podría considerarse como cada día más habitual, a nivel internacional, aunque con  lógicas desviaciones en la ficha del cliente o en la forma de tomar sus decisiones los titulares de las inversiones.

En cualquier caso, estamos hablando de los verdaderos protagonistas: los inversores. Tanto los particulares como las propias empresas son los auténticos afectados por el sesgo y profundidad de la crisis. En este sentido, y por esta circunstancia, parece primordial hacer el esfuerzo de sintetizar cuáles son sus verdaderos sentimientos frente a la situación actual. O dicho de otra manera, intentar visualizar en argumentos el propio juicio sobre el porqué es posible que su esquema sobre el valor total de su patrimonio global tenga una desviación a la baja de una cuantía insospechada desde hace dos o tres años hasta hoy.
Y lo vamos a realizar destacando tan solo 10 puntos esenciales que parecen están presente en la mayoría de los razonamientos, cual denominador común.
UN INSOSPECHADO CASTIGO
Esta puede que sea una de las realidades que lamentablemente esté más extendida, y que tiene como sello adicional la agresividad multidireccional que ha tenido la crisis que hace que podamos exonerar de responsabilidades a las capacidades técnicas de los propios titulares, y, normalmente, también a los profesionales de su equipo de asesores personales.
Si la ficha del inversor inicial tipo tenía del orden del 20 al 45% en Renta Variable, referenciados a los valores Blue Chips de los principales Mercados de Valores del Mundo, o quizás solo de España, es muy posible que el quebranto actual le esté causando un especial desasosiego. Motivo: esta crisis ha castigado especialmente aquellos “lugares” de inversión donde tradicionalmente se refugiaban los inversores y clientes más prudentes. Es decir, a los mejores (BBVA-SANTANDER-IBERDROLA-TELEFONICA-BK-MAPFRE-REPSOL-ETC), tanto en inversiones directas de acciones, Fondos de Inversión o Productos Estructurados referenciados a ellos. Pero ese desasosiego se ha extendido a conceptos especialmente conservadores y seguros como son las inversiones en Deuda soberana de los grandes países. Y esta sensación les da paso al segundo de los argumentos que, sin duda están presente en el tablero de la mirada de ese inversor que hemos tomado como modelo:

UNA SOLEMNE IMPUNIDAD
Haciendo una breve historia cronológica, rápidamente observa el inversor que la génesis de la crisis, o al menos una parte fundamental de ella, se origina en la fraudulenta comercialización de las llamadas hipotecas subprime, en la falta de transparencias informativas y mentiras en las obligaciones formales de nada menos que las máximas autoridades de cada país (ej de Grecia) y en el desconocimiento real de los balances de gran parte de la Banca Internacional, que han derivado en los insospechados problemas y desórdenes de la Deuda Pública, y en las desesperadas medidas que se intentan implantar para la recapitalización de la Banca para que aprueben los “estrés-test” y retornen a la bella imagen de ser las necesarias instituciones para la concesión de créditos y financiación, con todo tipo de solventes servicios para sus clientes que alienten los correspondientes beneficios para ambas partes.
Impunidad y ausencia de Instituciones internacionales y nacionales con credibilidad, autoridad y eficacia suficiente como para tutelar que no puedan presentarse procesos o crisis tan relevantes como la actual. Y aquí suelen incluir a las sociedades encargadas de dar cotización, valor o grado de saneamiento de las empresas (rating), Bancos Centrales, Fondos Monetarios, etc. Todo ello ha revitalizado el factor clave para la solución de esta crisis, ya que mientras esté presente en la mente y en las decisiones, la reactivación no tendrá fuerza. Nos referimos a:

UNA DESCOMUNAL DESCONFIANZA
Es bien sabido, y estudiado como factor determinante en todas las Facultades de Económicas y Estudios Sociológicos de altura, que la confianza es la clave para que el rendimiento de un proyecto, de unas medidas, o de una gestión pueda tener los mejores resultados. Pero también es indudable que la confianza es obligado que tenga un fundamento. Quiere esto decir que es fácil de comprender que la misma se pierda cuando una sucesión de acontecimientos tienen una evolución dispar o contraria a los objetivos perseguidos; o cuando una experiencia te ha provocado un quebranto, o un beneficio que no estaba justificado y que de forma brusca se ha convertido en algo negativo para tus intereses.
En este juego, tiene un gran protagonismo la especulación. En períodos de incertidumbre, de crisis y de peligros aún mayores como la situación actual,  los movimientos especulativos suelen  aportar ciertas figuras-espejismos que pueden confundir a los inversores medios, donde recae el peso de las tendencias bursátiles y de los mercados financieros. Pero cuando estos espejismos radican en los puntos neurálgicos donde poder apoyarnos para vislumbrar la posibilidad de la vuelta a la normalidad o al inicio de unos positivos crecimientos de las economías de los principales países, lo que se incrementa aún más es otro de los rasgos de la actual crisis, como es la
DESORIENTACIÓN
Cuando nuestro inversor lee cada mañana que una nueva reunión de los máximos responsables de Europa ha terminado sin acuerdos, o con falta de unidad para abordar decisiones comunes para beneficio de todos, es cuando queda patente que la desorientación no es privilegio del inversor final, sino precisamente de aquellos en los que debía de radicar el ejemplo y la disciplina suficiente para emanar confianza y directrices adecuadas para lograr las soluciones estables y de largo recorrido.

No sabemos si se trata de falta de talla de los políticos –en algunos países esa consideración es muy clara-, de una complejidad desbordante de los problemas en su dimensión internacional o de un permanente pulso por ganar todas y cada una de las batallas de forma individual, pero lo cierto es que nuestro amigo el inversor –como la totalidad de ciudadanos europeos- no se cree que todavía se esté discutiendo las medidas a aplicar en el tema de las Deudas Soberanas, las pautas adecuadas de comportamiento de la Banca europea, o si debemos subir o bajar los intereses como regla salvadora para la reactivación.
Pero el cúmulo de estas circunstancias lo que sí está dando paso es a que nuestro querido inversor vaya teniendo claro cosas tan sensatas y elementales que le provocan una mayor crispación cuando las ve ausentes en las figuras en las que confluyen pertinentes y relevantes responsabilidades, y que son –en gran medida- las que han provocado que esta crisis se prolongue en el tiempo:
GASTAR MÁS QUE LO QUE SE INGRESA
Esta simple frase, aplicada no solo a las familias, a las empresas, a las Comunidades Autonómicas o a los Gobiernos Centrales, es y ha sido uno de los focos principales de la crisis en nuestro país. Duplicar gestiones, departamentos, asesores, competencias en muchas regiones de España nos ha provocado una situación delicada, tanto por su cuantía en cifras, como por la realidad de una falta de rigor que tardaremos bastantes meses en conocer la verdad de cada autonomía.

Gastar más que lo que se ingresa provoca deudas. Deudas que suelen tener un coste. Por lo que si se han calculado mal los ingresos, o los gastos han sido inoperantes-caprichosos, el agujero es imparable, y la necesidad de saneamiento vital. Que se lo digan a las Cajas de Ahorro y a la contabilidad de muchas Comunidades.

Y nuestro inversor, atónito a todas estas noticias que parecen que están inundando como grandes descubrimientos las portadas de los periódicos, se pregunta ¿pero cómo es posible que esto suceda sin los correspondientes controles?

Así, cuando a final de cada mes nuestro cliente realiza su correspondiente cuadre patrimonial, por un lado se alegra de que los mercados financieros tienen normalmente unos altísimos niveles de liquidez, ya que diariamente puede conocer el valor de su dinero, de sus inversiones, de sus ahorros. Y calcula las diferentes áreas de sus ingresos por dividendos, vencimientos de depósitos, valor diario de sus Fondos de Inversión, y el seguimiento de sus inversiones en Productos Estructurados. Pero de repente, le entran graves dudas sobre el valor actual de sus propiedades inmobiliarias, y razona:
¿CUÁL ES EL VALOR REAL HOY DE MIS INMUEBLES?
Y llegamos así al sector que más activo se ha mostrado en el caudal de noticias y de derivaciones perjudiciales, perdiendo su tradicional rostro de refugio y de importante nicho de negocios: el inmobiliario. Nos ha afectado en grado sumo al paro, en todas sus variantes, a la quiebra de innumerables empresas medias y pequeñas, al caos en el equilibrio valor del inmueble/coste de mi hipoteca, a una de las mayores discordias del sector bancario como son los índices de morosidad, y a un panorama insólito en las relaciones de financiación entre los promotores y los bancos.
Llegado a este capítulo, nuestro inversor abre una incógnita sobre el valor real de sus inmuebles, pero de forma aún más incierta que la estimación futura de sus valores financieros. Sabe lo que le costó la casa, o su piso en la costa, pero se queda paralizado a la hora de imaginar su valor en venta hoy, o si volverá a valer lo que pidieron por él 5 o 7 años atrás. Es una duda razonable.

Sin embargo, los valores como el Santander, BBVA,  y demás sociedades cotizadas en Bolsa sabemos que, por fundamentales, (es decir, por su balance y cuenta de resultados), su valor real puede ser dos o tres veces superior a su cotización actual en los Mercados de Valores. Por tanto, si la empresa prosigue con sus previsiones, un paulatino retorno a la normalidad, se verá correspondido con sus pertinentes alzas en sus precios.

CONCLUSIONES
Nuestro querido inversor nos ha dado una visión un poco diferente y pragmática de la actual crisis. Sus dificultades empresariales y de valoración patrimonial se ven acompañadas por una atonía generalizada que paraliza cualquier ingenioso proyecto expansivo o  de inversión. Es como si el entorno, y los propios problemas de los demás, actuaran de pinza desalentadora.
No obstante, ante la resignación y el pesimismo, le nace el instinto de victoria y de lucha. “Estando en el agua, siempre hay que nadar. Y, si la corriente nos lleva para atrás, no hay remedio que nadar aún más fuerte, con esfuerzos y eligiendo la dirección adecuada. Pero redoblando iniciativas ajustadas al tipo de tempestad”.

Nuestro inversor quiere creer que ya están detectados todos los problemas y las líneas generales para superarlos. Tanto en Europa, como en las próximas e ilusionantes Elecciones Generales en España. Mantiene con su Asesor Personal y AGENTE FINANCIERO la más estrecha relación para adecuar las inversiones a nuevas alternativas rentables y seguras; deshaciendo productos financieros que fueron muy atractivos hace años, pero que la crisis se ha encargado de perjudicarlo todo; y, situación bastante generalizada, tomando la paciencia correspondiente para mantener inversiones hasta su vencimiento, esperando su recuperación o su canje por otra sustitutiva que a medio plazo le compense con creces.

Como el lector ha podido comprobar, solo hemos descrito 7 de los 10 argumentos o rasgos que están presentes en la “Mirada de un Inversor a la Actual Crisis”.  Otro día describimos cuales son esos tres que faltan.
JOAQUIN ALMASQUÉ.