lunes, 13 de febrero de 2012

ESTA CRISIS NOS APRIETA, PERO NO CONSEGUIRÁ AHOGARNOS

Este año en Fuenlabrada, Melchor, Gaspar y Baltasar, fueron Fernando, Carlos y Emeterio, tres hombres que viven el la Casa de San Antonio, la casa de acogida para hombres sin hogar que la Asociación San Ricardo Pampuri tiene en Fuenlabrada.

Dos de ellos, habían asistido la días atrás al encuentro con Bernhard Scholz en el colegio J. H. Newman “Construir en tiempos de crisis”, y Emeterio, que no pudo ir porque en la parroquia le están reciclando como sacristán, después de oír hablar a sus compañeros, pidió que la próxima vez le permitieran “ausentarse del trabajo” para ir a estas cosas. Pero la cuestión que nos ocupa es la víspera de Reyes.


 Los tres afrontaron con muchísimos nervios la propuesta. Uno de ellos, incluso estuvo la noche anterior sin dormir, porque, como diría después, se sentía tan frágil que estaba seguro de que metería pata.

Estuvieron muy dignos. Muy metidos en su papel. Disfrutaron con toda la chiquillería que fue a verlos y con los que, uno por uno, estuvieron hablando.

Al día siguiente dos de los responsables de la casa de acogida fueron a desayunar con ellos. No paraban de contar anécdotas. Estaban felices. “Una chica me dijo que estaba muy enfadada conmigo –decía Fernando- porque el año pasado no le traje lo que pedía en su carta”. “Yo le pregunté –continuaba- si no le había gustado lo que le había traído”. Con una sonrisa de oreja a oreja Fernando seguía contando su anécdota, “entonces la niña sonrió y me dijo que sí”, a lo que Fernando respondió: “lo importante es que has sido feliz con tus regalos, aunque no fueran los que esperabas”.


Es impresionante: este hombre llegó a nosotros recién finalizado su proceso de desintoxicación. Ahora está trabajando en una empresa haciendo páginas Web, y tiene un contrato a tiempo parcial; pero es muy feliz con lo que tiene porque cada día debe asumir un reto nuevo.

En la asociación reconocen no haber hecho nada, tan sólo estar a su lado y repetirles una y mil veces “Lo importante no es lo que has hecho, sino Quién te ha hecho”.


El desayuno fue algo espectacular, fueron dos horas de conversación vibrante en la que estos hombres, con durísimas historias a sus espaldas, contaban lo que habían vivido en la tarde anterior. También impresionaba el gusto con el que los otros acogidos les oían hablar.

“Ha sido el día más feliz de nuestra vida” concluían como resumen de lo sucedido.


Esto es una muestra más de esta crisis que nos aprieta, pero que no conseguirá ahogarnos.


Para saber más sobre la casa de San Antonio aquí